24-4-2007
Refrendada por los países de la Unión Europea, la Declaración de Bologna establece la necesidad del desarrollo armónico de un Espacio Europeo de Educación Superior antes del año 2010. Este objetivo ha propiciando diversos foros de debate con el fin de evaluar programas académicos convergentes, adoptar un sistema de transferencia de créditos que permitirá un reconocimiento académico inmediato de títulos, posibilitar la movilidad entre países, etc. Con este motivo se han celebrado en la UMU las “II Jornadas Nacionales sobre el Espacio Europeo de Educación Superior. Presente y Futuro de la Convergencia Europea”.
Presentadas las Jornadas por el rector José Antonio Cobacho Gómez, la conferencia inaugural estuvo a cargo de Javier Vidal García, director general de universidades del Ministerio de Educación y Ciencia, que con el título “El Espacio Europeo de Educación Superior, situación actual y perspectivas de futuro”, habló de los cambios que ya están en marcha en pro de la llamada convergencia, como lo son por ejemplo la reforma de la LOU , borrador del decreto de organización de las enseñanzas, proceso de acreditación del profesorado, negociación de directrices de evaluación de títulos.
El ponente, asumió que es normal que estas modificaciones generen cierta incertidumbre, escepticismo y sombras, pues se trata de realizar un proyecto de reformas enorme, en una organización compleja.
Abogó por la modificación del sistema actual de títulos, en favor de la autonomía de las universidades a la hora de ofertar enseñanzas innovadoras y titulaciones propias, con un perfil diferente de las del resto de universidades, donde sean las propias universidades las que establezcan los programas y currículum de sus estudiantes, salvo en titulaciones como medicina y otras, donde se deberán establecer unas directrices comunes.
Señaló que en España todo lo que no se regule vía real decreto y se publique en el Boletín Oficial de Estado, es entendido como planes piloto. Y no debe ser así, pues cualquier decisión adoptada por la universidad que redunde en su mejora y avance en los modos de enseñanza, ya es una reforma en si misma, sin la necesidad de que un ministerio tenga que decir si eso está bien o está mal.
Según Javier Vidal, la creación de un espacio Europeo de Educación Superior, no tiene exclusivamente con fin el de lograr que Europa se parezca más entre si. El objetivo es que Europa sea más atractiva que otros sistemas universitarios. Lo que se pretende es que estudiantes de otras partes del mundo quieran venir a estudiar a Europa, no entendiéndolo como un negocio, sino con el propósito de mejorar nuestra influencia en el entorno mundial y ser un referente.
En la consecución de este objetivo –dijo-, la comunidad universitaria tiene que desempeñar un papel crucial. |