14-5-07
Más de 300 corredores se dieron cita el pasado Viernes día 11 de mayo en las instalaciones de Monte Romero (Campus de Espinardo) para participar en la I Carrera Popular que organizó el Servicio de Actividades Deportivas de la Universidad de Murcia y que, bajo el lema: “Correr da vida”, tenía como objetivo fomentar la práctica deportiva entre la comunidad universitaria y los alumnos de centros de secundaria.
En la carrera participaban alumnos de las distintas facultades de la Universidad de Murcia, alumnos de secundaria de varios centros de la Región y algunos corredores ajenos a estas instituciones, en la categoría absoluta. Un recorrido de cierta exigencia y las duras condiciones climáticas (se alcanzaron temperaturas de más de 35 grados durante la prueba) hicieron aún más loable el esfuerzo que todos los participantes llevaron a cabo para terminar la carrera, ya que no hubo ninguna retirada y tan sólo algún pequeño susto en forma de desmayo, sin mayores consecuencias.
Hubo premios para los ganadores individuales de todas las categorías, así como para los mejores equipos de universitarios y bachilleres, que fueron entregados por distintos cargos de la Universidad, como el Vicerrector de extensiones universitarias, Francisco Guillermo Díaz Ramos o el Director del Servicio de Actividades Deportivas, Isidro Verdú Conesa, además del famoso atleta murciano Antonio Peñalver Asensio (medalla de plata en Barcelona `92). Para todos aquellos que quieran ver los resultados, las clasificaciones se pueden consultar en la siguiente página del SAD: www.um.es/carreraspopulares
Pero, más allá de estos premios, prevaleció la sensación de que la prueba fue un éxito en cuanto a organización (a partir de ahora se verá, más que probablemente, reeditada todos los años) y, sobre todo, un logro en lo que al espíritu de la competición se refiere. Si se pretendía fomentar la idea de la necesidad del deporte como un elemento cotidiano en la vida de cualquier persona, qué mejor respuesta que ver a 300 hombres y mujeres dispuestos a correr bajo el exigente sol murciano simplemente por el hecho de poder sentarse al terminar, a comer un bocadillo y comentar que es posible hacer ejercicio y divertirse al mismo tiempo. Eso sí, a ser posible, a la sombra.
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