¿Cómo se llevaba eso de ser periodista en sus primeros tiempos?
-Cuando yo empecé en la radio se funcionaba de otra manera. Yo creo que era un periodismo más de escuela, más puro. Era sota, caballo y rey, y ahí tenías que aplicar los conceptos y los pasos establecidos de siempre. Y hoy día eso ha cambiado mucho sobre todo por la innovación tecnológica.
¿Cómo recuerda sus comienzos en la radio?
-Con simpatía, con una sonrisa. Yo estaba empezando, aún no había finalizado mis estudios en la universidad, y eran tiempos de ir a por todas. No te importaba estar 24 horas detrás de la noticia. Siempre procuraba meterme en todos los líos donde pudiese trabajar con gente importante de los medios porque los nombres míticos de la radio eran algo que me llamaba mucho la atención y yo quería trabajar con ellos. Y tuve la oportunidad de hacerlo para enriquecerme profesional y personalmente.
¿Se ha acomodado la profesión periodística?
-No es que se haya acomodado. Lo que pasa es que ahora hay una serie de medios técnicos y se ha evolucionado mucho. Hoy día con un teléfono móvil puedes hacer un programa de radio desde cualquier parte del mundo, o desde una casa con las líneas RDSI… entonces es otro concepto, ni mejor ni peor, simplemente distinto. El trabajo se ha hecho más cómodo en el sentido de que hay más facilidades para hacer las cosas.
La saga de los Álvarez va unida a la historia de TVE y usted que lo ha vivido tan de cerca… ¿Queda algo de aquella televisión?
-No, queda el nombre y un chalet en el Paseo de la Habana que fue donde empezó la televisión en España hace más de 50 años. Ahora es muy diferente. Mi padre evidentemente fue uno de los pioneros y fundadores de la televisión. No había más que tres personas para hacerlo todo y la referencia, quizás, que tenía la gente de la televisión era, quizás, el rostro de mi padre; no sólo en informativos porque en aquella época tenían que hacer de todo. Y de aquella época quedan unos pocos supervivientes y el recuerdo del histórico chalet del Paseo de la Habana.
Y usted ha venido a Mazarrón para hablar de presente y futuro de la televisión…
-Sí, pero desde el punto de vista deportivo que es lo que llevo haciendo toda la vida. Es un repaso a la historia del deporte en televisión, de cómo ha ido evolucionando, de los medios que había antes, de lo que hay ahora, y cómo al final el deporte se ha convertido en un mercado puro de acontecimientos. Creo que se ha disparado mucho todo esto de los grandes acontecimientos deportivos, las enormes cantidades de dinero que hay que desembolsar por tener un buen acontecimiento de este tipo.
En fin, es un poco esa evolución, esa historia de TVE que ha pasado poco a poco de tener el monopolio a quedarse prácticamente con lo puesto por una serie de circunstancias económicas y políticas que han derivado en el reparto televisivo de los derechos de los grandes eventos deportivos. Y también porque el deporte se ha convertido en un referente para la información. Está claro que un acontecimiento de este tipo implica una audiencia millonaria.
¿Se ha sobredimensionado el deporte en los medios?
-Lo que se ha sobredimensionado es el precio que se paga por algunos acontecimientos deportivos. Siempre he dicho que hay deportes que no cuestan lo que valen, lo que pasa es que hemos entrado en una dinámica y una política de mercado que, claro, cuando no hay más que una cadena la demanda es una; pero cuando son muchas, los que ostentan esos derechos pueden abrirse al mercado y venderse al mejor postor.
Por cierto, ¿qué opina sobre los reproches de las cadenas privadas hacia TVE por el asunto de la publicidad?
-Me parece un argumento un poco sencillo el pensar que TVE tiene mucha publicidad y que un medio público no debe tenerla. Si lo tienen por algo será. Que le pregunten a los anunciantes por qué se anuncian en TVE.
¿Y de la guerra de audiencias?
-Sucede que ahora periodistas somos muchos, que los medios cada vez se tienen que estrujar más la cabeza para hacerse con las audiencias y parece que hemos entrado en una época en la que todo vale con tal de tener audiencia. Es aquello que se estudiaba en las facultades de “no permitas que la realidad te estropee un buen titular”.
Periodista deportivo, ¿casualidad o devoción?
-Un poco las dos cosas. Devoción porque me encanta el deporte y lo he practicado siempre, desde pequeño. Y me decidí por el periodismo deportivo, entre otras cosas, porque cuando estaba estudiando, antes había una especie de “titulitis” en España; si no tenías el título de periodista no podías hablar delante de un micrófono, hacer una noticia. Estabas poco menos que proscrito… en todo menos en el deporte. Parecía que el deporte era como una actividad de segunda o tercera división, menos importante, y ahí sí te dejaban hacer micrófono, hacer noticias, y a mí como me encantaba el deporte, estaba todavía estudiando y trabajando, y no podía tener acceso a otro tipo de información al carecer aún de título, me decanté por el deporte. En este caso se juntaron el hambre con las ganas de comer.
¿Qué deportes practica Jesús Álvarez?
- Desgraciadamente muchos menos de los que me gustaría porque los años van pasando y eso se refleja en el cansancio, lesiones, etc., pero, siempre que puedo, en esta época del año me gusta mucho la bicicleta de montaña, esquí en invierno, paddel, fútbol… pero ahora ya con prudencia y moderación. El deporte forma una parte consustancial de mi vida.
Como periodista deportivo, ¿qué etapa recuerda con mayor cariño?
-Posiblemente la etapa de las vacas gordas en televisión, cuando teníamos el monopolio de todos los deportes, los derechos de todos los acontecimientos… cuando en nuestros imperios no se ponía el sol. Fue una etapa muy bonita. Gracias al deporte en televisión me he recorrido todo el mundo y he hecho de todo. Es un periodo que duró, aproximadamente, hasta el 92, año en que empieza nuestro declive con la aparición de las televisiones autonómicas, privadas, etc., y sobre todo con la pérdida del fútbol en el año 89 cuando la Liga de Fútbol Profesional se hace con los derechos de los clubes. A partir de ahí comenzó el declive. Políticamente, quizás, al Gobierno le interesaba que las privadas y autonómicas fueran cogiendo auge para descapitalizar a TVE, para que no fuera el gran monopolio… pero aquella época fue insuperable, fueron tres o cuatro años en los que pasaba más de doscientos días fuera de casa, haciendo de todo.
De no haber sido periodista deportivo, ¿qué le hubiera gustado ser?
-Deportista de elite. No es que me haya dedicado al periodismo por ser un deportista frustrado, pero sí es verdad que en los años que he estado detrás del deporte me he dado cuenta de lo que significa ser deportista de altura. Tener las condiciones, la preparación, la constancia, el esfuerzo, el trabajo que supone, y también la recompensa de cuando consigues los éxitos. Da igual de qué deporte. Me hubiese gustado ser deportista de elite.
De los acontecimientos deportivos que ha vivido en primera persona ¿cuál es el que mayor impacto le ha causado?
-La tragedia del Estadio de Heysel en el año 85 me marcó especialmente. Yo estaba prácticamente empezando, lo viví en primera persona y tuve que contar todo aquello. Cuando lo estás narrando no te das cuenta de la magnitud que tiene pero después, a los dos o tres días, es cuando te viene el bajón y reflexionas sobre todo lo que ha sucedido y te das cuenta realmente de lo que ha sucedido. Y luego también cualquiera de los grandes acontecimientos donde he tenido la suerte de ver a deportistas españoles conseguir triunfos.
Por cierto, ¿cree que veremos algún día a la selección española de fútbol ganar algo?
-Hago votos por no retirarme sin haber visto a la selección española ser campeona del mundo o por lo menos campeona de Europa. A ver si tengo más suerte que otros compañeros que ya se han retirado y puedo terminar diciendo que en mi vida profesional he visto a la selección conseguir un gran triunfo.
Un informativo en la Primera de TVE sin Ana Blanco y Jesús Álvarez…
-(risas) No, todo es relativo. Antes de Ana Blanco y Jesús Álvarez había otra gente…
Pero sería un shock…
-Las personas que nos asomamos a la pantalla tenemos muy claro que esto es efímero, que hoy estás y mañana no. Y a los tres meses de no estar ahí te han olvidado. Es ley de vida y estas cosas siempre pasan. Ana Blanco y yo hemos tenido la fortuna de mantenernos ahí muchos años pero tengo claro que esto se acabará algún día.
Y cuando se acabe ¿qué?
-No me lo he planteado todavía pero no es una cosa que me inquiete. Lo tengo perfectamente asumido. A lo largo de mi vida profesional he estado muchas veces detrás de la cámara y no ha pasado nada. Ahora llevo doce años haciendo el telediario pero mañana puedo estar haciendo otras cosas. Cada estadio de la vida tiene su quehacer y a lo mejor mi futuro no está en TVE, pero es algo que no me inquieta.
¿No se ha planteado alguna vez cambiar de casa?
-He tenido oportunidades de hacerlo, pero en aquellos momentos no me podían ofrecer, profesionalmente, ni de lejos lo que podía ofrecer TVE. Económicamente sí pero profesionalmente la tentación estaba en la propia casa; entonces preferí seguir y mantenerme ahí por una cuestión estrictamente profesional.
¿Le apetecería probar otros formatos u otros géneros televisivos?. ¿Volver a la radio por ejemplo?
-Sí, yo me hice profesionalmente en la radio y como deuda de gratitud quizás tendría que volver algún día. Y a lo mejor algún día vuelvo. Es una cosa que siempre me ronda porque la radio sigue siendo un medio de referencia, un medio importante en el periodismo de este país. Pienso que sí es bueno que los periodistas de vez en cuando nos reciclemos, nos abramos a otros campos, veamos el panorama desde fuera. En ese sentido, mi participación en el ¡Mira Quién Baila! fue algo que nunca me plantee hacer pero surgió la oportunidad y ¿por qué no?. Es una forma de ver lo que eres capaz de hacer en otras facetas del propio negocio televisivo.
¿Qué tal la experiencia?
-Muy bien. Fue dura, de mucho trabajo y esfuerzo durante cuatro meses pero estoy muy satisfecho. No porque yo vaya a bailar bien nunca, o haya sido seguidor del baile, pero sí estoy satisfecho del esfuerzo y del reto que ha supuesto para mí hacerlo, y el haber salido medianamente bien del envite. Los periodistas de vez en cuando necesitamos retos para mantenernos vivos y no te puedes cerrar a hacer sólo una cosa, sobre todo, cuando estás empezando.
¿Alonso o Hamilton?
-Alonso forever . Reconozco que Hamilton es un portento y lo que está haciendo en su primer año es para descubrirse, pero creo que Alonso es un grandísimo piloto, tiene la experiencia y en situaciones límite se terminará imponiendo.
Y ya para terminar, ¿un campeón de liga para la próxima temporada?
-Al final estarán los de siempre que son Madrid, Barcelona, Valencia y, últimamente, el Sevilla…
Y el Real Murcia…
-Y el Murcia que acaba de volver a Primera, pues a ver si lo tenemos ahí.
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