20-6-2007
A pesar de la juventud con que nos dejó, la ingente labor desarrollada por el profesor Pedro Lillo Carpio, en sus treinta años como arqueólogo e investigador de nuestro pasado, dejó un legado inestimable para el conocimiento de nuestros ancestros. Ahora, buena parte de sus trabajos y artículos dispersos han sido reunidos en dos volúmenes que, con el título ‘Pedro A. Lillo Carpio y la cultura ibérica' proponen un apasionante recorrido por algunos de los hitos más significativos de nuestra historia.
La publicación ha sido patrocinada por la Dirección General de Cultura, la CAM y la Real Academia del a Historia, y cuenta con la colaboración del Servicio de Publicaciones y de Cajamurcia. Está integrada por 36 artículos, que han sido reunidos en dos volúmenes de edición facsimilar por Elena Conde Guerri, José Miguel García Cano y Virginia Page del Pozo. La intención no ha sido otra que facilitar a las nuevas generaciones el acceso a un buen número de relevantes trabajos que, como afirma el Director General de Cultura José Miguel Noguera Celdrán en la presentación, ‘han sentado y sientan las bases para subsiguientes estudios sobre cerámica y religión ibérica en la Península Ibérica , en general, y el sureste peninsular, en particular'.
El primero de los volúmenes hace referencia a determinados aspectos de la cultura material en diversas excavaciones, mientras que el segundo se centra en la importante investigación que el profesor Lillo llevó a cabo en el santuario de Nuestra Señora de la Luz entre 1990 a 2002.
En el prólogo del libro, la profesora Ana Mª Muñoz Amilibia se felicita de la reedición de estas publicaciones: ‘la iniciativa me parece acertadísima, ya que se trata de artículos muy dispersos y que, sin embargo, responden a una larga tarea de investigación con algunas aportaciones muy importantes y, a veces, desconocidas por los especialistas'.
El tiempo transcurrido desde la publicación original de los artículos, esto no ha mermado su valor científico, pues como afirman los editores, ‘estos estudios continúan siendo indispensables para el conocimiento de la idiosincrasia en las sociedades prerromanas del sureste peninsular con epicentro en Murcia'.
Observador y excelente artista
Buen escritor y excelente dibujante, el profesor Lillo dejó testimonio de la cultura, costumbres y religiosidad de los pueblos ibéricos en lúcidas descripciones, a menudo reseñadas en breves y sintéticos estudios, pues el apoyo cartográfico con el que sabía apoyarlas hacía innecesario más circunloquios. El fue, probablemente ‘el primero en establecer unos cánones para la escultura ibérica', según Amilibia.
Como destaca la profesora, las aportaciones del profesor Lillo fueron muy solicitadas en todo tipo de publicaciones, sobre todo las referidas a cultura ibérica, pero él siempre supo darles ‘un enfoque distinto, el más adecuado en cada caso'.
‘El lector tendrá ocasión de comprobar –prosigue la doctora Amilibia- que fueron muchos los temas de los que se ocupó el profesor Lillo, referidos al poblamiento, arte, cultura, religión y ritos ibéricos, abriéndonos un mundo insospechadamente rico, que vamos descubriendo con verdadero placer, gracias a sus análisis reposados y meditados, a una observación certera de investigador nato, y también a sus intuiciones, no improvisadas, sino fruto de una larga experiencia'.
Como se dice en la presentación del libro, ‘el patrimonio arqueológico de la Región de Murcia tiene una enorme deuda con Pedro Lillo Carpio', y el libro que ahora se publica es uno de los mejores exponentes de este hecho.
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