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COMPONENTES DEL TABACO

¿Qué contienen el cigarrillo y el humo del tabaco?

¿Qué es el tabaco?

El tabaco es una planta herbácea de origen tropical, que suele resistir también las temperaturas de la zona mediterránea.

Existen más de 50 variedades de esta planta que se diferencian, entre otras cualidades, por su contenido en nicotina. Para la fabricación de las distintas modalidades de tabaco la especie más utilizada es la Nicotina tabacum.

Componentes del cigarrillo

El tabaco, y el humo que desprende en su combustión, contienen más de 4.000 sustancias químicas, 400 de ellas muy tóxicas, unas 50 cancerígenas y 12 gases tóxicos. A continuación resumimos las principales de estas sustancias, pero el listado es interminable.

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NICOTINA MONÓXIDO DE CARBONO
Es una droga, que actúa como estimulante del sistema nervioso. Es la responsable de la adicción y la dependencia física. Se difunde rápidamente a todo el organismo. Contrae los vasos sanguíneos, obliga al corazón a trabajar más deprisa, aumenta la presión arterial, etc. Es el componente más nocivo del cigarrillo, procedente de la combustión del tabaco con el papel. Es un gas tóxico que se adhiere a la hemoglobina de la sangre y hace disminuir la capacidad de ésta para abastecer al organismo de la cantidad de oxígeno que necesita. Responsable de enfermedades vasculares.
ALQUITRÁN GASES IRRITANTES
Es el principal agente cancerígeno contenido en el humo de tabaco.
Está demostrada su relación directa con el cáncer de pulmón y otros tumores.
Son responsables de las toses, faringitis, catarros y bronquitis tan habituales en los fumadores. Actúan alterando los mecanismos defensivos del pulmón y favoreciendo las infecciones.

¿Y el humo del tabaco? Cuál es el riesgo para los fumadores pasivos

La mayoría de las sustancias tóxicas y gases irritantes se encuentran también en el humo del tabaco. Algunos de estos componentes, como el monóxido de carbono, proceden precisamente de la combustión con el papel, por tanto su concentración en el humo es mayor.

Durante la combustión del cigarro se producen dos corrientes de humo: la principal, inhalada por el fumador, y la lateral, que es aspirada por el fumador pasivo.

Esta última supone un 75% del total del humo y contiene componentes más dañinos que la corriente principal, puesto que procede de una combustión incompleta.

Dientes

De esta forma los fumadores pasivos quedan expuestos a sustancias irritantes para los ojos y vías respiratorias (amoníaco, CO2, azufre…) y a unas 50 sustancias químicas cancerígenas entre orgánicas, inorgánicas (arsénico, cromo…) y radiactivas (polonio-210).

Los datos más recientes al respecto indican que:

Humo

Además conviene señalar que los no fumadores (comparados por ejemplo con ex-fumadores) sufren aún más esta exposición por la falta de habituación a estos componentes. Incluso en exposiciones de corta duración se observa la reducción de algunas funciones corporales (p.e. la capacidad pulmonar se reduce en un 8%), y en general se incrementa el riesgo de padecer/empeorar enfermedades respiratorias, coronarias y cerebro-vasculares.

Este riesgo es especialmente considerable en el caso de niños, pues la deshabituación y vulnerabilidad de su organismo ante estas sustancias es aún mayor. Los hijos de fumadores sufren más resfriados, bronquitis, infecciones de oído, y la tasa de asmáticos es mayor.

El dato es claro: los fumadores pasivos tienen entre un 25-30% de posibilidades de contraer enfermedades cardíacas y, en un porcentaje similar, de padecer cáncer de pulmón.

¡Así que ya sabes! Si no te has decidido a dejarlo, al menos respeta el derecho de los demás a no inhalar esas sustancias. Pregunta siempre antes de encender un cigarrillo en presencia de personas que no fuman (¡pero no lo hagas con el cigarro en la boca y el mechero en la otra!), y sobre todo, abstente de hacerlo en presencia de niños y embarazadas. Todos te lo agradecerán.