Mi querido y buen amigo Paco:
Por fin, he leído el libro de Jesús Álvarez Fueyo, titulado "La mentalidad moderna". Según te prometí, voy a darte mi opinión:
El historicismo alemán, que comenzó en Ranke, termina en Fueyo como triste caricatura. No podemos leer a Fueyo sino como leíamos a Castelar en nuestra juventud. El cerebro historicista de Fueyo es una simple máquina automática que nada controla, sino palabras, un insulto al real historicismo. El tono de Fueyo es el de un buen becario de hacia 1945, un discípulo de F. J. Conde. Fueyo está en la línea de M. H.?
El método de estos entes de la sabiduría oficial de los años 1940 a 1955 consistía en situar entre las cosas y el conocimiento un conjunto de fórmulas y modelos figurativos. Al enfrentarse con la necesidad de enjuiciar, el pensamiento había de ofrecer al conocimiento aquellas fórmulas y modelos, apenas teñidos por el color que la lejana cosa imprimía. Tales hombres no pensaban en conceptos, sino en metáforas y metáforas de metáforas. Sus mentes trabajaban en una nebulosa región de modos y figuras, ajenas a las existencias, apartadas de cualquier presencia; vueltas de espalda a la realidad. Decía Ockam que el saber consistía en dar cuenta del mundo con proposiciones elementales donde las palabras sustituían a existencias concretas y particulares. Una proposición de este tipo sería la siguiente: "El interventor del Banco Central de Espinando ha dormido con su cuñada". Advierte que las palabras "intenventor", "Banco Central", "Espinardo", "cuñada" sustituyen a verdaderas existencias. Pues bien, las proposiciones de Fueyo constan de un sujeto que es una metáfora, no una existencia; un verbo que también se emplea metafóricamente; y un predicado que es otra metáfora. He aquí varios ejemplos: "El sentido del Derecho Romano no arranca del Ethos ni del Logos, sino de la vida misma", "El romano jamás concibió la libertad como atributo metafísico del hombre, sino como reflejo de su participatio en la comunidad". "Para el griego, existe el Cielo y la Tierra; para el cristiano, el Cielo y la Tierra son el mundo, sede de esta vida", "El Imperio Romano fue la transposición sacralizada de la idea virgiliana de la Romanitas"; "La tendencia irreprimible del alma medieval a elevar toda multiplicidad a una unidad final".
Estas proposiciones no son verdaderas ni falsas; son simplemente proposiciones líricas. No hay en el mundo sistema lógico, antiguo ni moderno, para evidenciar tales afirmaciones. Como sus sujetos y predicados son metáforas, y la metáfora no pertenece al mundo, sino a la retórica, nada sostienen científicamente. Yo reto a M. H. a que me pruebe "la tendencia irreprimible del alma medieval a elevar toda multiplicidad a una unidad final". Ni siquiera podrá probar qué cosa sea "alma medieval".
Me ha molestado, sobremanera, las citas que Fueyo hace de Carl Schmitt. En 1941, este Schmitt publicó un trabajo, titulado "El concepto de Imperio en el Derecho Internacional", traducido inmediatamente por F. J. Conde. Decía allí Carl Schmitt: "El triunfo del movimiento nacionalsocialista permitió a Alemania enfilar victoriosa proa hacia la superación del concepto de Estado en el Derecho Internacional. El poderoso dinamismo de nuestra política exterior nos obliga a examinar la situación actual del Derecho, y a procurar introducir nuestro concepto de Imperio, una vez que el ministro Lammers y el subsecretario Stuckart han puesto en claro la significación de dicho concepto". La traducción de F. J. Conde iba precedida de una nota que decía: "Por su excepcional importancia, traducimos este importante articulo de Carl Schmitt".
Creo que Carl Schmitt vive todavía. Su hija se casó en Santiago, y él viene mucho a esta ciudad. F. C., H., Fueyo y demás le citan con unción.
Un abrazo.