Murcia, 29 de Mayo de 1974

 

Sr. Takehiko Mitsukuri

Nichimen Toyotama Dormitory

Room 409. Toyotama Kita 6-21

Nerima-ku. TOKIO

 

 

Mi querido y buen amigo:

 

No me acostumbro a la ausencia de usted; siento melancolía de pensar en los años pasados, sobre todo en aquella bella época, que llamaríamos Edad Clásica, en que había en la oficina de Madrid dos personas tan buenas como usted y el señor Tonomura. Si llega a ver al Sr. Tonomura, dígale que le tengo por un carácter bello y bondadoso.

Ciertámente, el alejamiento de usted me ha dejado triste. Ahora que usted no está en España, he de decirle que le valoro por uno de los hombres más inteligentes, complejos, llenos de humanidad, ricos de humor, que he conocido. También le considero persona interesada por todas las cosas y sucesos, ser comprensivo, espíritu bondadoso, carácter alegre, mente inclinada hacia la teoría, alma alegre, corazón sencillo.

Como le he dicho en otras ocasiones, el trabajo que usted hace, Sr. Mitsukuri, no está a la altura de su capacidad ni de sus condiciones. ¡Ésta es, a mi juicio, su tragedia! Usted está dotado para trabajos superiores. Por favor, haga por encontrarlos rápidamente!

“El infierno son los demás” ―ha dicho Jean P. Sartre. Quizá usted tenga que sufrir al verso rodeado de “los demás”; o sea, de gentes de inferior categoría, allá en Tokio. ¡Éste es, sin duda, el peor de los padecimientos y la peor de todas las tristezas imaginables!

Le ruego que no me olvide, y que me escriba.

Dígale a su esposa que recuerdo sus ojos, llenos de lágrimas, a la hora de la partida, en la estación de Madrid. Dígale, también, que le enviaré unas cintas con poemas españoles, que ahora estoy grabando. Diga a Choko que el Sr. Espinosa le envía muchos besos.

En Septiembre saldrá a la calle mi libro, “Escuela de Mandarines”. Como homenaje y recuerdo a usted, he puesto su nombre, Takehiko Mitsukuri, a un personaje de mi libro. Se trata de un personaje todo inteligencia y vida.

En este libro está también el nombre de Mercedes, que también se llama “Azenaia”, y el de mi madre, que se llama Maravillas Gironés. Si el libro llega a ser un buen libro, dentro de la literatura española (como espero, por los muchos años que me ha costado escribirlo y el mucho esfuerzo que he puesto en ello), el nombre de Mitsukuri brillará allí.

Le envío a usted unas fotocopias de las "galeradas" o pruebas de imprenta, que estoy ahora corrigiendo. En estas "galeradas" podrá leer usted su nombre y el de Mercedes.

Escribo esta carta con mucha tristeza. Me gustarla ahora estar tomando café, en su casa de Madrid, con su esposa y usted, hablando, hablando, hablando…, como hemos hecho en tantas ocasiones.

 

Un abrazo